Dura lex, sed lex

A vueltas con la prisión permanente revisable

El debate sobre la prisión permanente revisable está más candente que nunca. Si ya poco después de su aprobación en 2015 una Proposición No de Ley propulsada por el PNV instaba al Gobierno a su derogación, hace unos meses (octubre, 2017) el mismo partido vasco iniciaba los trámites para tumbar esta medida a través de una Proposición de Ley. Lejos de darse por aludido, el Partido Popular respondió en el Consejo de Ministros del Viernes 9 de febrero de 2018 con un anteproyecto de Ley que busca ampliar la prisión permanente a otros delitos.

De este modo, a los ocho injustos ya penados con prisión permanente revisable se añadirían; asesinato con obstrucción de la recuperación del cadáver, asesinato después de secuestro, violación en serie, violación de un menor tras privarle de libertad o torturarle y muertes en incendios provocados, estragos en infraestructuras críticas o liberación de energía nuclear o elementos radioactivos.

Aunque tenemos la certeza de que esta medida no saldrá adelante, no deja de resultar muy preocupante su mera proposición. En este humilde sitio ya ofrecimos nuestra opinión sobre la pena permanente revisable el mismo año de su aprobación (http://sedlexduralex.blogspot.es/1436639503/por-que-la-prision-permanente-revisable-puede-llegar-a-ser-peligrosa-/), dudando incluso de la constitucionalidad de esta medida. A esto debemos añadir que, campañas como la impulsada en Change.org recientemente alegando a casos tan mediáticos y dolorosos como el de Diana Quer (campaña apoyada por los familiares de Diana, de Marta del Castillo, de Yéremy Vargas, etc) no ayudan. Legislar con el vientre no es únicamente propio de malos gobernantes, sino una muestra de populismo terriblemente alarmante.


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